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jueves, 1 de abril de 2010

Sobre la Polémica Arjona-Páez

Este sábado García hará su tercer Luna Park. Mientras, está a punto de confirmar unos shows en Nueva York, en el Forum del Madison Square Garden. El 12 de mayo actúa en Israel.

"Le pegó con un caño. Lo mató", dice Charly sobre las frases que Ricardo Arjona le dedicó a Fito Páez en la ya famosa polémica. El rosarino dijo entre otras cosas que el hecho de que Arjona hiciera 30 Luna Park y Charly dos, era un símbolo del aniquilamiento de la cultura de la ciudad; el cantante respondió entre otras cosas que Páez quiso ser Charly y no pudo, y que después quiso ser Almodóvar y tampoco pudo.

"Mirá -piensa las palabras -... Fito a veces se pone en un lugar de marcador de tendencias... Yo creo que Arjona hizo 32 mil Luna Park porque pega en un tipo de gente muy popular. Yo vengo de hacer un Vélez, o sea, 40.000 personas. no es una Trastienda. Por otro lado, la música no es una carrera. Cada artista tiene su importancia. Siempre hubo cantantes comerciales...

¿Y eso de que Fito quiso ser Charly García y no pudo...?

(Se ríe) La frase es de Arjona, eh... Cuanto mucho, yo te puedo decir que Fito es mi mejor alumno, pero que hace tiempo que tiene vida propia. En cuanto a las películas no sé, no las vi. Igual quiero dejar algo en claro (estira el cuello, acerca la boca al grabador): "De todas maneras, gracias Fito".


Fuente: Clarin

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Charly García: "Tenía el Alma Muy Escondida"


A solas con "Clarín", habló de todo. De su música, del tratamiento médico, de su novia, de la reconciliación con Andrés Calamaro y de su etapa tóxica. Dice que necesita hacer un click en su carrera.

Charly García sigue experimentando. Ahora experimenta que es otra persona. Y va a fondo. Parece que le sale cada vez mejor. No es ni siquiera una reconstrucción: es una construcción. Los médicos van aflojando la medicación: se expresa cada vez más nítido, su psicomotricidad mejora y la inteligencia aparece cada vez más afilada. Viene de dar dos muy buenos conciertos en el Luna Park (agregó función para este sábado) y Charly García -un genio que quedó atrapado en una megalomanía tóxica que lo dejó a un centímetro de la nada- dice que está feliz, que es bastante libre, que está enamorado, que quiere hacer un click en su carrera, que se reconcilió con Andrés Calamaro, que se quiere comprar una casa, que quiere viajar, que va a tocar en los
Estados Unidos e Israel... Todo esto dice Charly, y más. Sentado en una mesa del bar del aristocrático Museo Metropolitano, ahí, donde la calle Castex es un recorte de París, deja enfriar un café con leche, fuma en piloto automático y responde con la serenidad y la firmeza de los conversos. A veces, en sutiles brillos de su mirada, aparece Lucifer. Como flashes. Enseguida desaparece.

_¿Cómo estás?

_Bien, muy bien. Mirando la vida del lado bueno. Me están pasando tantas cosas... Creo que el segundo show del Luna Park fue uno de los mejores de mi vida. Hice Desarma y sangra a cuatro manos con Fito, la gente no se iba, y tuve que salir a tocar Canción para mi muerte solo, al piano. Muy emocionante.

_¿A cuánto quedó aquel concierto de Luján?

_Muy lejos. Eso fue super improvisado. Como una explosión. Ahí yo necesitaba probarme a mí mismo que podía tocar y cantar. Ese era mi desafío. El show fue un poco terrorista, sin seguridad, sin nada. Evolucioné mucho.

_¿Ahora el desafío sería que podés componer?

_Sí, sí, es el próximo desafío. Tengo algunos temas nuevos, los estoy terminando de a poco. Ya estrené uno en el Luna, no sé si le voy a poner La medicina del amor o La medicina del doctor...

_¿Y estás conforme?

_Sí, sí... Igual estoy buscando un click en mi carrera, algo que se aleje de lo que estoy haciendo ahora, que es presentar mi obra, un material de hace mucho tiempo, muy cuidado. Cualquier cosa que haga va a ser comparada con esa obra, y es un nivel muy alto... ¿Qué hacer entonces? Quizás empezar a componer a partir de mi banda, como hice en Piano bar: tocar en vivo en el estudio y aprovechar los músicos... Me gusta el rol de director de orquesta. Al tener una banda ensayada me puedo dedicar a lo fino, a lo sutil, al matiz. Que la banda ruja, y después sea un suspiro. Dedicarme a las texturas de las guitarras, los teclados, es decir, al arropamiento. En esa situación me siento como un director de orquesta e, incluso, como un compositor de orquesta. Ahí me siento fuerte.

_Gran parte de tu obra narra tu vida. De hecho, la canción nueva remite al proceso de recuperación ... ¿No estás limitado de alguna manera?

_Sí, por ahí agarro para otro lado. Hace mucho que no hago cuentos, por ejemplo, tipo Adela en el carrousel. Ficción. Porque está bueno hablar de la recuperación, pero es como cuando trataba temas políticos, que había que disfrazarlos para que no sean panfletos. Hay que encontrar la poesía en cada cuestión. Tengo muchas ganas de trabajar.

_¿Antes no?

_Antes estaba muy ensimismado, producto de la vida que llevaba. Agarraba una cosita chiquita y le daba y le daba hasta que brillaba. Ahora miro alrededor, y puedo apreciar más todo. Veo, qué sé yo, que puedo colaborar con alguien y hacer, ponele, una ópera, un espectáculo teatral. Estoy más reflexivo.

_¿Qué reflexionás?

_En el cerebro. Ahí está todo, también el alma. Mi alma antes la tenía escondida detrás del Say No More. Fue una etapa muy interesante, muy creativa... pero si seguía así me mataba. Toda esta nueva etapa me puso más en perspectiva, me volvió más autocrítico. Me fijo en cómo estoy cantando, cómo interpreto la canción, cómo puedo trasmitir el sentimiento con que la canción fue compuesta... En mis últimas épocas le dejaba la letra al público, yo cantaba dos o tres estrofas y chau... De alguna manera estaba malgastando mis canciones. Las maltrataba.

_Ahora que estás autocrítico, ¿cuál es tu peor disco o tu peor etapa?

_No, no sé. Creo que el público, la prensa, yo, estábamos muy obsesionados en dividir todo por bandas... Y ahora veo que todo lo mío es como una gran y única canción. Que puedo cambiar el vestuario, pero finalmente siempre soy el mismo. Cada etapa, cada banda, reflejó lo que yo quería decir. Ahora lo puedo ver mejor: por ejemplo, yo despreciaba mucho a Sui Generis, y ahora me doy cuenta de que hay canciones que son maravillosas... y proféticas: Cuando ya me empiece a quedar solo, Canción para mi muerte...

_¿Con quién hablás de música, aparte de tu banda?

_Con Pedro (Aznar) hablo mucho. Y con mi novia Mecha.

_¿Cómo estás con ella?

_Muy bien, muy enamorados.
Estamos viviendo casi juntos. Y tengo ganas de comprarme una casa con un estudio. Vamos a ver... Ahora que estamos hablando de Mecha... otro gran inspirador de canciones es el amor. Yo creo que es lo más fuerte, lo que más nutre las letras. Yo he escrito muchas canciones de amor, a favor y en contra. Ultimamente lo que uno escucha en el rock argentino son canciones de amor muy malas, donde el sentimiento está muy bastardeado.

_¿Quién te gusta de la nueva generación del rock argentino?

_Me ponés en un compromiso... ¡Me gustan los que no se parecen a mí ni a Calamaro!

_¿Te reconciliaste con Calamaro?

_Sí, hablamos. Era hora. El tiempo lima asperezas... ¿Viste cuando te peleás con alguien y ya te olvidaste de las causas? Eso nos pasó. Vino al Luna, iba a subir a cantar, pero al final se bajó.

_Hace poco, en una producción del Suplemento Sí, Pipo Cipolatti lamentaba que no te podía ver ... ¿Cuándo creés que vas a ser realmente libre?

_A los que no pueden ver, bueno ... estoy más visible de lo que parece. Son circunstancias de la vida. Soy libre, soy bastante libre. Con la música me siento libre, gozo los shows. Antes los conciertos eran muy... agresivos. En fin, estoy viajando, algo que como dijo Litto fortalece el corazón... Voy a tocar a los Estados Unidos, después a Israel... Esto es un proceso. Cuando salí de la clínica no podía tocar directamente. Era angustiante. Hice un esfuerzo enorme, pasito por pasito.

_Con la ayuda de Palito ...

_Con la ayuda de Palito y de otros amigos, pero en definitiva el que te ayudás sos vos... Mirá, el peligro es volver a la cocaína. La vengo llevando muy bien. No es fácil, pero hace años que no la veo.

_¿Te da ganas a veces?

_A veces sueño con la cocaína.

_¿Soñás?

_Es una lucha. Sé que si vuelvo va a ser terrible. Voy a tirar abajo todo este laburo, todo este esfuerzo.

_¿Qué dicen los médicos? ¿Cuándo vas a prescindir de cualquier químico?

_Cada vez me van sacando más medicación. En algún momento no voy a tomar nada. Voy despacio. No soy un monje: ya puedo tomar un poco de vino, un poco de champagne. Como lo que quiero, aunque estoy en una especie de régimen, porque no quiero engordar. Practico natación, kinesiología, terapia cognitiva. Hago todos los deberes. Hay un tema que no puedo resolver.

_¿Cuál?
_No puedo dormir. Me cuesta. Necesito muchos medicamentos para poder dormir.

_¿Siempre fue así?

_Toda mi vida.

La frase llega acompañada por ese brillo fugaz en la mirada. ¿Un rasgo del viejo Charly García? Quien quiera que sea este señor lúcido y gentil, ahora se va por Castex. El otoño estalla en la arboleda. Y todo esto, este proceso, este real aguante, suena a una buena canción de Charly. Ni Mr. Jones, ni el de Viernes 3 A.M. ni mucho menos Natalio Ruiz. La canción se está escribiendo en este mismo instante.


Fuente: Clarin

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jueves, 31 de diciembre de 2009

Archivaron la Causa Contra Charly por la Agresión a un Fotógrafo en 2006

 
 
El cantante fue sobreseído de los cargos en Uruguay por "falta de mérito", luego de que declaró en tribunales. Se lo acusaba de haber golpeado en la cara a un paparazzi que lo fotografió a la salida de un boliche con un vaso de vino en la mano. 
 
Charly García quedó absuelto en Uruguay por falta de mérito en los cargos por agresión a un fotógrafo, ocurrido en Punta del Este en 2006, confirmó su abogado Alejandro Balbi.

La decisión del juzgado de Maldonado de archivar la causa se produjo minutos después de que el cantante concluyera su declaración ante el tribunal por haber golpeado en la cara a un paparazzi que, el 3 de enero de 2006, lo fotografió cuando salía de un boliche con un vaso de vino en la mano.

Balbi explicó al portal de Internet Montevideo.com que el juez "entendió que no había mérito como para iniciar proceso" y decidió archivar el caso, resultado con el que Charly García quedó "muy satisfecho".

García declaró ante el magistrado Gabriel Ohanian y el fiscal Carlos Reyes, en el Juzgado Letrado en lo Penal y de Menores de Segundo Turno de Maldonado, en compañía de su abogado.

Según informaron fuentes judiciales el músico se mostró "muy tranquilo y su comportamiento fue totalmente normal" durante la declaración. García, que fue vestido con ropa casual, permaneció media hora en la sala, mientras los periodistas aguardaban su salida para entrevistarlo.

Según la demanda de Carlos Martínez, el fotógrafo involucrado, García se abalanzó sobre él y lo golpeó, fracturándole el tabique nasal y rompiéndole la cámara.

Poco después del suceso, por el que la Justicia uruguaya emitió una orden de captura en su contra, el cantante declaró en un canal de televisión de su país que le importaba "un bledo" esa medida judicial ya que, según argumentó, esa noche Martínez le "tiró quinientos flashes por segundo".

Según relató en varios medios locales, García sacó billetes de su bolsillo ya que, según él, el reportero quería dinero. Cuando el paparazzi fue a agarrar el dinero, Charly le pegó una bofetada "por maleducado y mocoso atrevido", contó.

"El quería que yo le pegue. Te ligaste una cachetada porque te la merecías", justificó el músico que ya estaba involucrado en varios escándalos similares.

A raíz de la denuncia y la petición de captura, García tuvo prohibida la entrada a Uruguay por cuatro años. 


Fuente: Clarin

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sábado, 26 de diciembre de 2009

"A la Gente le Gustó mi Esfuerzo por Volver de Donde Muchos no Vuelven"

 Charly agradece “el amor callejero” de la gente. En una extensa charla con Escenario el rockero confesó que ahora le gusta subirse al escenario y no estar pensando en problemas. “Me están empezando a reconocer, ya era hora”, dijo también García. 

Las siete de la tarde de un martes. La hora pactada para la charla telefónica con Charly García. Del otro lado de la línea se escucha un "hola" acatarrado y agudo. Desde el vamos, difícil verlo y oírlo a García respetando días, horarios y pactos. Claro que la primera señal de un Charly distinto no es esta, la de respetar la hora señalada para la charla. Hubo un proceso de largos meses de una rehabilitación dura, cruel... "Te hacen de goma", dice Charly sobre el final de la charla. Sí, hay un Charly diferente y no es necesario verlo para darse cuenta de que es así. Basta escucharlo. Ahora, hasta su voz y sus silencios hablan de un tipo distinto al que alguna vez fue. Ni mejor ni peor. Ni más ni menos bronce del rock argentino. También este es el Charly que se reecontrará con su público santafesino esta noche en el Hipódromo, desde las 21. Allí estarán sus camaradas Fito y Nito Mestre haciéndole el aguante.

"Estoy bien, hoy me van a dar un premio... la vida me sonríe", resume Charly, como flashes de su presente, en el inicio de la charla. Su voz, una antigua cascada adormecida.

—¿Cómo fue el regreso?

—Bastante duro porque al principio yo quería tocar y no podía. De repente un día, cuando junté a los muchachos y empezaron a tocar, se armó una banda increíble... todos amigotes, varios de ellos me hicieron el aguante cuando estaba de Palito (Ortega). Después, el primer show en Perú fue increíble.

—¿En el inicio de esos shows qué te costó más?

—Nada. Tenía la voz bien, estaba tranquilo y el público me dio todo.

—Spinetta juntó a todas sus bandas, ¿harías lo mismo?

—Yo no puedo porque hay gente que está muerta. No me parece... Además, no tengo ganas de hacer eso. La música que estoy haciendo ahora tiene un verdadero aguante. Moro ya no está, María Gabriela (Epumer) no está más, esas cosas me duelen mucho.

—Terminaría siendo algo triste en lugar de una fiesta...

—Claro. Pero apoyo que el Flaco lo haga. Voy a estar ahí.

—¿Te sentís al margen de esa neurosis nacional que señala que Argentina tiene una personalidad bastante autodestructiva ?

—Y mirá... cada país tiene sus cosas. En la gira visité varios países y noté que en algunos había una verdadera efervescencia. En la calle, en los shows. En Quito y Guayaquil estaban todos con sus movicom sacándote fotos. Un poco pesados. Igual noté que la gente estaba más up que acá donde más bien está down. No sé, yo espero no contagiarme.

—Me refería sobre todo a esa cuestión canibalista...

—Sí, pero a mí me están empezando a reconocer. Era hora. En un rato me dan un par de premios Clarín (por el martes) y ya me dieron un Grammy a la excelencia musical en Las Vegas. Algunas cosas vuelven.

—Y tu vida, ¿es más o menos aburrida que antes?

—Es diferente. O sea, uno aprende a suplantar cosas, ¿no? Tengo una vida mucho más ordenada que antes y es lo que va conmigo ahora. Y me gusta subirme al escenario y no estar pensando en problemas.

—¿La perspectiva de dónde mirás ahora la vida cambió?

—Cambió mucho. Me convencí que tengo tela para rato y la gente recibió eso con mucho cariño. Hoy soy un agradecido por este amor callejero que me da la gente, y creo también que a la gente le gustó mucho que yo hiciera un esfuerzo y volviera de donde algunos no vuelven.

—Una famosa frase tuya es que “los únicos que nunca me cagaron fueron las putas y los fans”...

—No sé en qué orden ponerla ahora. Cosas de la vida (largo silencio), en ese momento era cierto.

—También solías repetir “¡soy un genio!”, ¿qué creés hoy?

—Que soy un muy buen intérprete... En el show se nota la transformación. Mirándola desde afuera creo que no soy un genio pero sí un buen compositor de canciones.

—¿En qué pensabas en los peores momentos?

—No sé bien; muchas de cosas que me pasaron estaban anticipadas en mis canciones, pero no era todavía el momento de cambiar. Sólo había una predicción, en otro estado, claro, mucho más caótico pero sabiendo que íbamos hacia esto que me pasa hoy, y que tenía que hacerlo.

—¿Dónde quedó ese caos?

—Está como algo virtual. ¡Quedó como Kill Gil! La he pasado bien también, ¡muy bien! Lo haría de nuevo, simplemente es eso.

—¿Y toda esa industria de la recuperación ya forma parte de tu pasado?

—¡Ja, industria de la recuperación! Todavía la padezco. En algún momento me liberará. Es cierto, es una forma delicada de decirlo... porque te hacen de goma. Bueno... disculpá pero me tengo que vestir para ir a recibir el premio. Chau.

Fuente: La Capital

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Charly García: parte de la religión

Clarín compartió el backstage en el Luna Park  Habló de que quiere sacar un disco en inglés. Y le propuso hacer una serie de dibujos animados a Adrián Suar.



IDOLATRADO ROBERTO PETTINATO, COMO TANTOS A LO LARGO DE LA NOCHE DEL LUNA, SE ACERCA A SALUDAR A GARCÍA. 


De aquel Mefisto indomable a este angelito con alas mojadas, ha pasado mucho más que internaciones, reposo bucólico en el lejano oeste, regresos más o menos apresurados. Este hombre es otro hombre, y ese otro hombre está feliz y sereno, pero, dice, un poco aburrido. Sentado en un rincón sombrío del backstage, le dice a Clarín que de algún modo su mente relaciona este premio a la Trayectoria con el de la Excelencia de los Grammy latinos que recibió en Las Vegas el mes pasado. "Me interesa también que esto sirva para mirar hacia el futuro... sino la cosa se vuelve medio fúnebre".

Vamos al futuro entonces. Las preocupaciones extramusicales van cediendo, y el cuento del artista que regresa de la muerte se transforma en clisé. "Sí, basta. Ahora estoy pensando en hacer cosas muy diferentes. Quizás saque finalmente Kill Gil, el disco que me subieron a Internet; quizá edite un disco todo cantado en inglés...".


¿Por qué en inglés?

Bueno, mis primeros canciones fueron en inglés, como las primeras canciones de Litto (Nebbia), de Luis (Spinetta) Y aparte... ¡quiero ir por el Grammy Grammy! Todo bien con el Grammy latino, pero es la puerta de servicio. Yo quiero penetrar en la mente del norteamericano medio".

Cuenta cuánto le gustaba Pescado Rabioso ("lo fui a ver varias veces... y eso que yo ya era Charly... o, mejor dicho, Charlie") y da cuenta de sus ganas de participar del concierto de Spinetta del viernes.

La ceremonia llega a su fin, García fuma como en un tango y uoops!... aparece Adrián Suar. "¡Maestro!", grita El Chueco y lo abraza. Charly le cuenta una idea en forma de pregunta: "¿Por qué no producís una serie de dibujitos animados con mi imagen?" . "¿Con tu vida?", replica Suar. "No, con la fantasía que tiene la gente de mi vida. Una cosa graciosa, entre los dibujitos de Los Beatles y Los Simpsons... Así, que venga un tipo y me agarre la nariz y mi nariz se estire...".

Suar se queda pensando.

A su manera, García disfruta de todo. Se acerca el Zorrito von Quintiero, habla de Boca, de voltear a Bianchi y "que venga Guillermo". Corre el champagne. Todos miran a Charly, todos quisieran saludarlo. Pocos se animan. Pablo Rago se anima. Maestro es la palabra que se repite en la reverencia.

El Maestro se va a su casa con dos premios: Figura de rock y Trayectoria. Aún ralentado, sedado, aplacado, García no pierde esa inteligencia cínica y feroz que fue su sello en los años de Mefisto. El brillo asoma como memoria emotiva. "¿Viste Rolling Stone? Estoy con Luis?". Nadie deja de mirarlo. Más: lo escudriñan. " Se preocupan mucho por mi vida. Pero no es mi vida. Es la fantasía que se hacen de mi vida".«

El sábado se presenta en el Hipódromo de Rosario. Será la última actuación de un año agitado. Invitados: Nito Mestre y Fito Páez.

Fuente: Clarin

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domingo, 20 de diciembre de 2009

Charly Vivo y Recuperandose


Estoy verde: Charly descansa en el campo

17-12-2008 / 
Después de sus internaciones, primera entrevista con el máximo símbolo del rock nacional.
Por Alex Milberg

Mientras los amigos lo esperan en el quincho, Charly García pasea por el sendero que lleva a la capilla de la familia Ortega. Es un camino de piedras rodeado de robles y eucaliptus, ideal para una peregrinación. Y aunque García no viene de rezar, la imagen igual es milagrosa. Con pantaloncito corto y zapatillas sin cordones, el máximo símbolo del rock nacional que hace seis meses demolió un hotel en Mendoza, padeció dos internaciones psiquiátricas y otra por una neumonía, apura el paso a pedido de su personal trainner. Tito lo ayuda con una rutina de ejercicios físicos que incluyen caminatas por el campo y elongaciones en la pileta.

El objetivo es desentumecer los músculos anestesiados por los medicamentos que le dieron para combatir la abstinencia. “Primero te desintoxican y ahora me estoy desintoxicando de la intoxicación y es más difícil, porque te deja lento, te deja gordo, te deja tonto”, dice García, sentado en un sillón blanco en el living del campo que Ramón Ortega tiene en Luján y donde Charly vive desde hace dos meses supervisado por una jueza, un psiquiatra, enfermeras y asistentes terapéuticos.

Es verdad que aumentó diez kilos a base de asados, torta y helados. También es cierto que mejora cada semana la flexibilidad de sus extremidades para puntear la guitarra y el bajo (por ahora canta y toca el piano). Pero lo que es evidente es que García, lejos de “quedar tonto”, conserva su particular lucidez. En la primera entrevista que concede desde su internación del 11 de junio, Carlos García Moreno repasó con Newsweek esta nueva etapa de su vida. Extractos:

- Newsweek: ¿Cómo está?

- García: Siento que tuve suerte de encontrar a Palito y a un montón de gente que realmente se preocupó por mí. Sin ningún un interés, hicieron como una coalición y ahora es un situación privilegiada estar acá.

- ¿Cómo vive la recuperación?

- Es muy rara esta industria de la recuperación. Tiene muchas fallas y el que sufre realmente es el paciente. Yo la pasé muy mal. A veces los tratamientos, si es que existen, encierran a veinte personas, para darle pastillas y sedarlos. Y eso te va reduciendo a una planta.

- ¿Qué fue lo más difícil?

- Las internaciones. No tendrían que existir estos lugares, siento mucho por los que todavía están ahí. Lo peor yo ya me lo banqué. Se pasaron meses evaluando si era neurótico, esquizofrénico, psicótico, personalidad dual o qué se yo. Y cada grupo de médicos me daba o me sacaba pastillas. Y me hicieron muy mal…

- ¿Qué piensa cuando revive estos últimos seis meses?

- Después de todo lo que paso, toda la locura, las internaciones, la neumonía, pienso que podría estar en una granja haciendo zanjas. Si Palito no aparecía, yo la estaría pasando muy mal, me estaría cortando las venas, qué se yo.

- ¿Con qué sufrió más?

- Lo más desagradable es que te aten. Que te aten a la cama.

- ¿A qué le tenía más miedo?

- Lo que más miedo me daba, era quedar un poco lisiado del corazón de sufrir tanto. Hay momentos en que la angustia aprieta y estas ahí y no te queda otra que aguantar. Hay que tener aguante. Eso me va hacer bien. Después de estar seis meses casi sin hacer nada, el cuerpo, los músculos y los dedos hay que moverlos de nuevo. Hay que tener paciencia y todas esas cosas.

- Ahora, en perspectiva, de todos los obstáculos que tuvo en su vida, ¿cuál fue el más difícil de superar?

- La muerte de mi papá y de mi hermano Enrique. Ese fue un gran obstáculo. A veces veo la diferencia que había entre el accionar de mi papá y del mundo. Era una buena persona, educada, inteligente y no era vendida.

-¿Pensó mucho en su padre durante las peores noches de encierro y de crisis?

- Sí, siempre pienso en él, lo quería mucho. Y cada vez que quiero suicidarme, fumo mucho. Es un chiste. (Su padre murió de un enfisema pulmonar, Charly hoy fuma entre cincuenta y sesenta mentolados diarios y pese a la preocupación de sus amigos, los últimos estudios mostraron que sus pulmones están limpios).

- ¿Qué recuerda especialmente de su padre?

- Me acuerdo de su estoicismo, que le pasen cosas y bancar y hacer que no parezca nada.

- ¿Y de su hijo Migue? ¿Tiene ganas de verlo?

- (Pausa de veinte segundos). No, está bien…por ahí nos vemos pronto. 

- ¿Que tiene de diferente esta crisis, esta caída a otras que sufrió?

- Que esta vez alguien se hizo cargo. No es común. Y tampoco éramos tan, tan grandes amigos con Palito como para poder decir algo. Pero cuando tuve algún problema vine para acá, volví a la clínica y volví para acá, donde me siento en mi casa, la paso bomba. Y bueno, en algún momento dirán: “ya está, podés hacer lo que quieras”.

- ¿Cómo imagina ese día?

- Y… lo que yo llamaría normal.

- ¿Cómo es la vida normal de Charly García?

- Es muy diferente. Si veinte o treinta años vivís de una manera... Y ahora esto, que tiene lo suyo también. El cambio que se ve es muy grande, es lo que se ve: en lugar de una pared, veo árboles.

- ¿Qué prefiere?

- Me gusta la combinación de los dos paisajes. Los loros, la pileta, el parque gigante, el estudio que es super hi tech, o incluso este ambiente blanco y moderno. Además hay un microclima especial, mucha paz, en serio. Este es un lugar donde a uno le gustaría estar todo el día de visita.


En el último reportaje antes de su crisis a la revista Rolling Stone, Charly estaba furioso y dark, acuartelado dentro de su departamento en Barrio Norte, con el teléfono cortado por falta de pago y al borde del caos. “Vivía encerrado en su habitación”, recuerda la música Marianela Pelzmajer, ex pareja de Charly, de quien se había alejado en el 2005. “Ahora está mucho mejor, caminamos, charlamos en las comidas”, dice. El reencuentro se dio ni bien Charly la invitó a su cumpleaños 57, el 23 de octubre. Hoy ella lo acompaña cuatro o cinco días a la semana. “¡Alabada sea Marianela!”, festeja Fabián “Zorrito” Von Quintiero, otro de los  habitués.

Pero la furia de la era “Say No More” ahora parece más aplacada, tal vez por el efecto de los sedantes. Tal vez sólo sea una manera de actuar. Incluso cuando desliza algunas quejas, no se lo escucha enojado. “Es cierto”, reconoce. “Lo que pasa es que acá estoy muy bien, Palito es un santo, su familia es divina y la verdad que no tengo tiempo para la bronca”. En una de las fotos, eligió vestirse de blanco. Sus amigos le decían que parecía un gurú oriental, un budista zen. Él responde: “¿Zen? No. Estoy más realista”.

García se ríe cuando se le pregunta qué extraña de la vista a la pared. Y, más pragmático que nunca, asegura: “Lo otro, la otra vida, no es el demonio que te pintan, pero tampoco es un lecho de rosas. El problema es complejo”.

Sus amigos lo saben y tratan de alentarlo. En una de sus charlas nocturnas, “Palito” le preguntó: “¿Charly, vos crees que consumiste más que Keith Richard? Si los Rolling Stones pudieron convertirse en los dueños de sí mismos, vos también”, le dijo. El grupo más allegado le recuerda la recuperación de Diego Maradona, con quien habló por teléfono en octubre e intercambiaron saludos de cumpleaños.”Lo que pasa es que  Diego es muy grosso”, se atajó Charly. El aliento de su grupo más cercano es permanente. Su manager y amigo, Fernando Szereszevsky organiza todos los movimientos: las visitas de rutina a la Ciudad, las comidas con amigos y los avances del tratamiento. “Palito”, que antes sólo iba a su campo de 150 hectáreas los fines de semana, ahora se mudó a tiempo completo para acompañar a Charly en su recuperación. “Es como si hubiera sido mi hermano, nuestro origen, lo similar de la relación con nuestros padres nos acercó mucho”, dice Ortega, que prepara los asados y lo acompaña durante las noches viendo documentales de vikingos o asteroides.

Ni bien salió de la primera clínica psiquiátrica, Charly pidió ir a Luján, pero fue muy difícil. Todavía no se había estabilizado y la crisis de ansiedad era muy fuerte. Se rehusaba a tomar la medicación. Dos policías de la custodia se acercaron a la habitación y dijeron: “García, si no toma la medicación tenemos que llevar detenido a Ortega ya que usted lo designó como uno de sus tutores”. García interrumpió su ataque y susurró: “Palito, yo te voy a salvar” y se embuchó un cóctel de pastillas como si fueran caramelos tic tac. Ahora, en esta nueva estadía, las noches son diáfanas, sin ataques ni policías. A Ortega le preguntaron si no tenía miedo que Charly destrozara los equipos del estudio. “Si se rompen los equipos se compran, si se rompe Chaly, no hay reemplazo posible”, respondió.

En el campo hay un clima familiar, inusitado para el mundo García. La semana pasada alzó al hijo de su manager. No recordaba cuántas décadas habían pasado desde la última vez  que tenía un chico en brazos.

En los asados hay mesas y juegos para grandes y chicos. Por el jardín corre Benito Noble, el hijo de Julieta Ortega. O los hijos de los amigos músicos de Charly que van a visitarlo y tocar en el estudio

En el medio de su crisis, García grabó cinco temas impactantes junto a Fabián Von Quintiero, Carlos “Negro” García López, Fernando Samalea, e intervenciones de Pedro Aznar, León Greco y Nito Mestre. “Charly volvió al sonido prolijo, con canciones limpias, sin grabaciones recargadas”, dice Von Quintiero, tecladista y bajista histórico de García. Cuatro de los cinco temas se fueron regrabando mientras Charly esclarecía su voz. Pero uno de ellos, conserva el sonido original de un García recién llegado de la clínica, angustiado y bajo los efectos de un cóctel de sedantes. “Che, si de verdad me tomás en serio/deberías saber por qué”.

García dice que los temas los tiene en la cabeza durante meses.

“Algunos son de cuando decían que estaba loco y otros de acá”, asegura y canta otro tema completo con una estrofa que parece una plegaria: “Y si no pierdo la esperanza/a veces con vivir no alcanza/voy a tomar un poquitito más/de aquella medicina del doctor”.

 El repertorio de este disco en marcha se completa con “Rock & Roll Star”; “¡Oh, tía!” (donde reproduce máximas de una tía leídas por Palito y Evangelina, como por ejemplo, “Si hay un hueco en tu vida, llénalo de amor”) y “Yo ya sé”: “A la vez somos todos neuróticos/ todos somos narcóticos/ pero no sé por qué”.

En otro pasaje de la entrevista, se le preguntó a Charly García, de todas las cosas que había hecho en su vida, de cuál se sentía más orgulloso. Se quedó casi un minuto en silencio, pensando, hasta que respondió: "Click Modernos". Para los músicos que lo acompañan, sus nuevos temas van en esa dirección. Mientras tanto, cuando habla de música, cuando chequea los nuevos arreglos, a García se le ilumina la mirada: “Estoy en un trance, me siento en un trance, y me excitan las buenas posibilidades de este trance”

- ¿Sus nuevas canciones reflejan este trance?

- Sí, hablan de lo que me está pasando. Muchas veces es la misma canción. No estoy más loco antes que ahora…Pero las canciones  juegan con el estar bien. “Y yo ya sé que no sos un hipócrita/que no sos un psicópata/ pero no sé por que”. O si no, “Freud  te ha dejado solo como Internet”. Son frases de cuando vos vas a mil y terminás en la banquina y tenés que empezar todo de nuevo. Lo que digo es que a los músicos de mi generación por algunas causas nos pasa esto. Un alma fatigada y después, el renacimiento. No sé, me dieron por muerto, imagináte.

- ¿Y se sintió muerto?

- Yo veía en la televisión que estaba muerto y me sentía más vivo que nunca. Ahora cuando tu cuerpo expulsa todas las cosas, si después podés sobrevivir a todas las otras drogas que te pone el sistema y podes seguir tocando y de alguna manera rejuveneces, bueno no está mal. Está muy bueno.

- ¿Cómo vivió  el período de abstinencia?

- Es mas fácil dejar de fumar marihuana que dejar de tomar una pastilla, bah, no estoy seguro. Yo hace casi un año que no tomo nada. Ahora estoy haciendo gimnasia en todo sentido, mental, físico, tengo que recuperar muy bien las formas para tocar el piano, la guitarra, cantar estoy cantando muy bien, no me estoy apurando.

- ¿Cómo imagina su primer recital?

- Lo veo como algo muy claro, con un gran sonido y muy simple, como este momento. Pero no voy a  hacer canciones antidrogas. Ahora, si yo leo las fojas, o como se llamen, de mi causa, las leí el otro día… Las cosas que dicen de mí: pareciera que soy un asesino, un vicioso, un drogadicto de la peor calaña y no es tan así. Esa es la parte hinchapelotas de todo esto.

- ¿Y cuál es la parte positiva?

- Lo más importante es tener bolas para bancar, estar encerrado, es como estar preso, tenés que bancarte eso. Estoy más curioso por saber que va a pasar ahora que por lo que pasó. Lo otro es tan pesado, tan… Pero no sé. En esta casa, estoy rejuveneciendo. Me entusiasma el cambio, hay que ver qué pasa.

- ¿Realmente lo entusiasma el cambio?

- Estoy abierto a las posibilidades. Hay muchas personas que se interesan en mí. Y no tengo apuro, me quiero curar. Pienso que dejarse curar o cuidar es bueno también… igualmente pienso brindar con champan.

- ¿Le cuesta dejarse cuidar?

- Yo estoy hablando que te cuiden desde que no se vean botellas de vino hasta un asado, la comida rica que como, la pileta, el estudio, para estar dentro del artículo 152 del código penal, que se yo, no está tan mal…

- ¿Cómo se imagina en el 2009?

- Tengo que seguir trabajando para estar al cien por ciento. Me da mucha curiosidad pensar en todo lo que puede venir. Ya voy pasando el examen, me falta la guinda. Y lo que seguirá no sé. Que sea “Charly de lujo”. ¿Está bien eso, no?  


Fuente:  elargentino

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